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¿MANO DURA?

por David Robimson

En los últimos meses el gobierno nacional de la República de Panamá ha emprendido una santa guerra, al mejor estilo de las Cruzadas, contra la delincuencia y el crimen. Dicha ofensiva, denominada Mano Dura, tiene básicamente dos frentes: en la calle y en el Palacio Legislativo. El primero consiste en operativos callejeros y sus respectivos toques de queda; el segundo, en la presentación de ante proyectos de ley que buscan el endurecimiento de penas contra los delincuentes. Sin embargo, hay un par de sin embargos. ¡Cuidado más de dos!

            En la ciudad de Panamá hay zonas en los barrios populares donde nunca hay un robo y mucho menos un asalto a mano armada. En esos sitios, los delincuentes no ejercen contra la población simple y llanamente porque allí se venden grandes cantidades de drogas, básicamente cocaína y crac. No hay robos pues eso “calentaría el lugar” y disminuirían las ventas. Vivo en una de esas áreas. ¿Por qué la mano dura llega hasta la esquina y el cochino supermercado sigue funcionando, sin problemas, las veinticuatro horas?

La expresión tumbe en el argot policivo se refiere al robo de droga o de dinero producto de su venta; es decir, malhechores desvalijan a malhechores. Sucede que el crimen organizado penaliza esta “infracción” con la muerte. Un par de docenas de ejecutados anualmente llenan los encabezados de los tabloides y aún así, los tumbes continúan. Se dice que el aumento de penas carcelarias disminuiría el delito, ¿la cárcel puede asustar más que caer en las manos de los sicarios de la mafia?

El aumento de penas va dirigido específicamente contra los menores infractores. Pero. ¿Y por qué no se habla de aumentar las penas a los adultos que inducen o utilicen menores para sus fechorías? ¿Y por qué no se mencionan a los usuarios de la prostitución infantil?

Como toda operación de gran envergadura, el crimen necesita logística. Para ello, el lavado de dinero y las movidas en las fronteras que permiten el ingreso masivo de armas, son actividades fundamentales. ¿Por qué no comenzar a castigar la conspiración criminal como un grave delito?

Nada indica que la estrategia gubernamental esté tocando las raíces profundas del crimen. ¿Será que esa no es su intención? ¿Contra quien es la mano dura?