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Naturaleza & Sociedad

La Lógica de los Diablos Rojos
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Ritmo Caetano

por David Robimson

 

Hace muchos años, cuando estudiaba el bachillerato, el profesor de lógica nos dijo que el sentido común, no siempre es común. Hoy comprendo que es más bien escaso. Creo que un buen ejemplo que comprueba tal afirmación es el diario comportamiento de los diablos rojos (conductores de los buses del transporte urbano de la ciudad de Panamá).

Las herramientas lógicas no bastan para explicar los instintos hípicos de dichos personajes. Con sólo sentir la proximidad de otro bus de la misma ruta, enfrascan en locas carreras a las masas de acero oxidado que conducen por las calles citadinas. ¡Y de paso oxidan el sistema nervioso de los pasajeros!

Todos estos vehículos, antes de circular por las estrechas calles de la metrópoli panameña, ya han recorrido muchos kilómetros transportando estudiantes en ciudades de los EUA, es decir, todos son de segunda mano. ¡Y hasta de quinta! Ya que son vendidos y traspasados a nuevos dueños, una y otra vez, hasta que el salitre triunfa y logra hacerlos desaparecer.

Los diablos rojos pareciesen una tribu muy primitiva y llena de personajes pintorescos: Dueños de concesionarias (las rutas de los buses), dueños de buses, palancas o choferes de buses, pavos o ayudantes, chequeadores, queridas, etc. ¡Ah! Imposible olvidar a los oficiales gubernamentales que han hecho de la coima un estilo de vida. Ninguno tiene interés en acabar con el desbarajuste. Todos están interesados en las cuentas diarias, origen fundamental del caos. Por la cuenta del día, el palanca sale cada día a la calle a recoger X cantidad de dinero y todo lo que haga por alcanzar tal objetivo, es totalmente válido. Incluso correr y arriesgar la vida de pasajeros, peatones y otros conductores.

Y por si fuera poco, lo hacen a lo montaña rusa: Mayor velocidad en curvas y bajadas. Pero lo más ilógico es que cuando un viajero reclama y afirma en voz alta: “¡Hey! Baja la velocidad que no llevas ganado”,  otro pasajero, cuya vida también está en peligro ante la posibilidad de un accidente de tránsito, defiende al diablo rojo con voz mucho más alta: “¡Hey! Deja que el hombre se gane la vida”. ¿Habré entendido mal mis clases de lógica o de verdad el sentido común es poco común?